Adultescentes

– (...) Ya sabes cómo son los adolescentes.
– Sí, como personas.

Suponiendo que estar en la intersección de adultos y adolescentes me da derecho a dirigirme a cualquiera de los dos colectivos de parte del otro;




Queridos adultos,

       Es muy tópico y muy típico recordaros que vosotros también fuisteis adolescentes. Tan típico y tópico que pierde significado, aparte de la diferenciación que tendéis/tendemos a hacer entre los adolescentes de cuando vosotros/nosotros éramos adolescentes y los adolescentes de ahora.

       Para evitar la pérdida de significado, os lo voy a plantear de otra manera. Los adolescentes "de ahora", es decir, nosotros, de la misma manera que cualquier otro colectivo, no somos diferentes de vosotros ninguna manera fundamental. Que hayamos vivido un poco menos y crecido en otro milenio no es, yo creo, una manera fundamental de ser diferente.

       Creemos que lo sabemos todo en la misma medida en la que vosotros creéis que lo sabéis todo, es decir, dentro de lo que conocemos. Fuera de ello estamos tan desorientados, confusos y asustados como vosotros fingís no estar, y fingimos no estarlo de la misma forma que vosotros. La única diferencia que podría haber es que cada vez hay más cosas sobre las que fingir no estar desorientados, confusos y asustados. Digo podría porque no sé si más adelante sigue habiéndolas, o cada vez hay menos, o cada vez hay más.

       No sé si vosotros aún lo seguís siendo, pero sí sé que nosotros somos adultos en formación. Sé que, consciente o inconscientemente, ahora es cuando entendemos el sentido de las preguntas grandes más allá de lo tópico. Es cuando nos empezamos a hacer esas preguntas, no sé si luego las olvidamos o seguimos haciéndonoslas, y cuando vemos que son preguntas más de pensar y menos de responder.

       Entiendo que, de la misma manera que nosotros prevenimos a los de la ESO de lo difícil que es segundo de Bachillerato, vosotros nos contéis cómo vosotros tampoco queríais tener hijos y mirad ahora, ya veréis como luego cambiáis de opinión. Ya veréis como dentro de no mucho lo dejáis con quien sea que estéis saliendo, que a esa edad las relaciones nunca duran mucho. Ya veréis como aunque digáis que no vais a casaros, os acabáis casando. Ya veréis como termináis viviendo en Vallecas en lugar de en Londres.

       Hemos vivido menos, pero podemos ver a las personas que han vivido más. Somos perfectamente conscientes de que la mayoría de la gente acaba teniendo hijos, acaba dejándolo con quien saliera en el instituto, y viviendo en el Vallecas de turno y no en una ciudad de ensueño. Pero nos aferramos a que, como dice Dr. Cox de Scrubs, "statistics mean nothing to the individual".

       Os voy a explicar de la manera menos tópica (y por tanto menos poética) que se me ocurre por qué no deberíais decirnos cómo vamos a ser de mayores. Estamos al principio del proceso (que probablemente no termine del todo nunca) de hacernos a nosotros mismos como individuos. Lo más invasivo que podéis hacer a nuestra privacidad personal adulta recién adquirida, lo peor que podéis hacer es decirnos cómo vamos a ser. La precisión de vuestras hipótesis sobre cómo vamos a ser es lo menos relevante en este asunto.

       Pasando a la parte tópica (que no lo es por nada), queridos adultos, no nos invadáis el futuro. Dejadnos soñar. Dice John Green en Paper Towns, con toda la razón del mundo, que imaginar el futuro es una clase de nostalgia, pero que si no imaginas, nunca pasa nada.

       Y cuando soñamos con vivir en Londres, es cuando podemos vivir en Londres.

       Atentamente,

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