La joven de la perla

   

       Hoy estaba de visita en una casa en la que nunca había estado antes y, fijándome en una de las tres cosas que primero localizo cuando voy a una casa nueva (los libros, los discos y los cuadros), he visto una copia de La joven de la perla. Era bastante parecida a la realidad, pero le faltaba el pendiente de la perla. "Lo hizo mi hija cuando era pequeña", me dijeron. Y llevo desde entonces pensando.

       "Qué bonita metáfora" es lo primero que pensé (también lo primero que dije, y me llevé el correspondiente reproche porque todo provoca en mí un "qué bonita metáfora"). Dice Shakespeare en la boca de Julieta que no importa el nombre que le damos a las cosas, "a rose by any other name would smell as sweet", pero yo ya no estoy tan segura. Que alguien pequeño (aunque no sabemos cuánto de pequeño) copie el cuadro y se deje la perla me hace pensar que no sabía el título, y por lo tanto, no sabía que "la parte más importante" era la perla. ¿Significa eso el nombre de algo realmente condiciona ese algo? ¿significa que si las cosas no tuvieran nombre (aunque fuera terriblemente incómodo), no estaríamos tan atados a lo que alguien decidió que sería su nombre, y nosotros decidiríamos qué es lo importante de cada cosa?

       A lo mejor simplemente la pobre muchacha olvidó de pintar la perla. Pero pensándolo mejor, lo importante de las cosas no son las cosas en sí sino lo que significan, ¿no?

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2 Responses to “La joven de la perla”

Stuntman dijo...

Iba a poner algún comentario pero sdfasdfasdf estoy de examenes y no quiero pensar más. <3

Juan dijo...

Bienvenida! Ya hacía tiempo que no se sabía de ti.

Estás explorando algo muy interesante: la diferencia entre la realidad y nuestra percepción de ella. Tienes mucho que pensar, es muy entretenido.

Un beso.