8 de marzo

Siempre he pensado que eso de conmemorar el día de las mujeres era una tontuna, y que no se consigue igualdad para un colectivo poniéndole un día en el calendario. No sólo con el día internacional de las mujeres, sino con todas las fechas, realmente. Hay que hacer saber a la gente que quieres que la quieres todos los días, y no solo San Valentín; qué tontería es esa de celebrar el cumple de un hippie que vivió hace más de dos mil años con regalos, banquetes e incómodas (o no) comidas familiares, cuando en realidad su cumpleaños ni siquiera fue en diciembre, y en realidad nadie sabe mucho sobre ese señor, en cualquier caso; qué igualdad va a dar para un colectivo hacer un desfile que tapona un barrio entero y parte del extranjero, y está lleno de colores y confeti y música.

Porque después de todos estos años, se sigue pagando menos a las mujeres, se sigue tratando no-todo-lo-bien-que-se-debería a la gente a la que se quiere, se sigue estando incómodo en las comidas familiares, y se sigue despidiendo empleados porque a alguien le molesta con quién se acuestan.

Aunque en realidad, mirado con un poco de perspectiva, sí que han mejorado las cosas. Podemos llevar pantalones, abortar (de momento), y ser, bueno, personas. No puedo asegurar que una parte de la causa de estos avances sea que se haya puesto un día para recordar que un señor le prendió fuego a una fábrica en la que un grupo de mujeres se prendió fuego. Tampoco puedo asegurar lo contrario.

Sólo sé que (llámalo intuición femenina, irracionalidad, charlas maternas, o combinaciones de éstas), no parece del todo absurdo que haya un día puesto específicamente para pensar en lo que hemos conseguido, lo que no hemos conseguido, cómo hemos llegado hasta aquí, cómo vamos a seguir adelante, qué valientes esas señoras que se encerraron, qué decisión más terrible de ese señor, y ese tipo de cosas.

Y además está el hecho de que los seres humanos tenemos cierta tendencia a dejar las cosas para luego, y a que se nos pase eternamente hacer cosas que no tienen fecha. Ya lo dice Mafalda: "Como siempre, lo urgente no deja tiempo para lo importante". Así que, si no hubiera días concretos para pensar sobre cosas importantes, pero no urgentes, ¿cuándo pensaríamos sobre ellas?

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