domingo 9 de octubre de 2011

Primavera

El invierno no es consciente del paso del tiempo, no es más que una estación. Cuando la primavera llegó a Mario, tan bien podrían haber pasado tres días como tres años.

La primavera tomó rasgos de mujer, con ojos de un color inventado, voz de café y movimientos de pantera.

Y así fundió la cama de escarcha que se había hecho el invierno y se instaló allí, llenando la caja torácica de Mario de calidez y olor a bosque.

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