Los que me conozcáis, probablemente también sabréis de mi pseudo-misantropía cuasi-patológica e irracional. Sí, hasta yo sé que es irracional, pero tampoco puedo evitarlo. Los grupos humanos, léase mi clase, mis profesores, los habitantes de la ciudad en la que vivo, los españoles, en fin, la gente en general, me provocan una especie de odio-desprecio-algo raro que ni siquiera yo soy capaz de entender. ¿Complejo de superioridad? Who knows. Lo irónico es que soy incapaz de odiar a personas concretas, y muy mal hay que hacerlo para caerme mal. De hecho, si coges a casi cualquier persona que esté dentro de cualquiera de esos colectivos y me preguntas, te diré que me cae bien, y será verdad. Soy así de rarita.
… O era así de rarita. Hoy, bueno, toda esta semana, he experimentado un sentimiento totalmente nuevo para mí. Un sentimiento que ha sustituido al desprecio habitual. Es… creo que es orgullo. Orgullo ajeno. Como vergüenza ajena, pero orgullo. Sí que me había sentido orgullosa de gente, obviamente, pero no de desconocidos sino de personas concretas a las que conozco. Estos días he aprendido lo que es sentirse orgullosa de la gente de la ciudad en la que vives, de la ciudad donde naciste, e INCLUSO de la gente de este país. Por supuesto no de todo el mundo, pero eh, es un paso muy importante para mí, jopetas.
Y ahora mismo, como soy omnipotente y omnipresente y omniviajeraeneltiempo y omnidetodo, te estoy leyendo el pensamiento, incauto lector, mientras me lees. Sé que te estás preguntando por qué me he sentido orgullosa de… otros seres humanos (sí, en mi cabeza también suena inverosímil). … O puede que ya lo sepas. Ahora mismo, mientras escribo esto, hay varios miles de humanos en diversos lugares de España protestando por la mierda de sistema en el que viven. Nada nuevo, ¿no? No. No protestan en sus casas refunfuñando. Protestan en la calle. Pacíficamente. Con cuidado. Con pancartas. Con sentido común. Y sobre todo, sobre todo, con indignación. Largo rato me he pasado pegada al streaming de la Puerta del Sol, viendo fotos, viendo más fotos, viendo cómo estaban organizados, leyendo manifiestos y cosas varias, siguiendo lo que pasaba por Twitter… He llorado con esto (ya sabéis, lloro con fotos y videos de mucha gente junta, pero esta vez era otra cosa). Incluso llamé a alguien que estaba en Sol para ver cómo se estaba viviendo desde dentro, y me contó que había un ambiente genial, de hablar con la gente, todo muy pacífico y guay.

Lo mismo en Madrid que en otras ciudades de España. Todo empieza a parecerse cada vez más a V for Vendetta. Barcelona, Valencia, Bilbao, Málaga, Granada, Sevilla, ciudades grandes también tienen a la gente en la calle. Y pequeñas ciudades. Mérida, Palma de Mallorca, Zamora, PAMPLONA. Esa pequeña ciudad donde vivo, a cuya población (como masa, no como individuos) siempre había considerado más bien retrógrada y tirando hacia paleta, concentró ayer a unas trescientas personas en la Plaza del Ayuntamiento, y hoy a unas cuantas más, y mañana más aún. (Sí, lo de la foto de abajo es Pamplona)

¿Poca gente? Suficientes como para hacerme sentir orgullosa a mí, y me atrevería a decir que a bastante más gente. Suficientes como para ser portada de todos los periódicos de España, y unos cuantos en el extranjero. Suficientes como para que yo ya no sepa qué pensar sobre la especie humana ni sobre mis sentimientos hacia ella. Suficientes como para sembrar una duda en mi pequeño y absurdo cerebro, una duda que con esa insidiosa vocecilla que tienen las dudas, dice: "Puede que aún haya esperanza..."
Gracias.
5 personas realmente amables han comentado que...:
Buena entrada. Y sobre todo emocionante. Estoy seguro que los que la lean comparten tu mismo sentimiento de sorpresa y emoción ante estos acontecimientos que la verdad, a mí, que de normal no me interesa la política, me han hecho cambiar de forma de pensar, y sobre todo, pasar de una actitud pasiva a ser algo más activo con estos temas. Porque cosas así son las que abren los ojos.
La Esperanza y la desesperación no son ideas: son sentimientos y se pueden tener a cualquier hora del día con total impunidad y orgullo.
Pero lo que está pasando, como un amigo mío ya baticinó, era algo que TENÍA que suceder, tarde o temprano.
(Cierto es que este amigo mío no se imaginó que toda esa masa de animales consumidores consumidos por el odio a su propio malestar fuera la que iba a lanzarse a la calle en primer lugar)
Y yo he estudiado historia. Y España es uno de los pocos países en los que se estudia la historia tan fielmente (ojo, la historia la escriben los que no han muerto para forjarla)
Pero por esto mismo remarco que si este tipo de revolución se daba, tenía que ser en España, pues tenemos una historia que NO queremos repetir y un patrimonio histórico-cultural que debemos conservar porque en casos como éste es el "segundo de abordo" que nos respalda. (el primero será siempre la razón, pero es fácilmente obnubilable por la propia historia)
Sé que hay países que son más reaccionarios, como Francia, pero no estoy tratando el tema como asunto internacional, sino como un episodio de la historia española (de los habitantes de España) al que estamos brindando la oportunidad de acontecer.
¿Orgullo? ¡Qué va, eso lo superé a los 9 años! Siento felicidad y mucho amor: Felicidad de haberme criado en semejante país y felicidad de ver que aquellos a los que yo consideraba la masa boba pueden volver a ser personas si se abre la puerta lo suficiente.
Y lo del amor iba por pura filantropía y por ver a todos estos señores mayores y jóvenes dialogar y hablar y compartir. Es un magnífico intercambio de sabiduría y experiencia (que Sócrates denotaría como enseñanza y por tanto amor).
Y nada más, que queda mucho por ver.
Es posible.
Soy parco en expresar mis sentimientos cuando escribo, pues acostumbro ha tener contenidas las emociones para que no se desborden y campen por ahí a sus anchas contagiando todo lo que arrasan a su paso, no obstante he leído tu articulo-relato, y el efecto que ha producido en mi ha sido precisamente todo menos indiferencia. Mis emociones se han "soltado", creo en la reivindicación, y si el individuo se indigna ha de protestar, y eso es lo que hacen miles de jóvenes y no tan jóvenes en nuestras ciudades.
Me ha gustado tu relato, me gusta como escribes y "sientes", pero lo que mas me gusta es que realmente ESTO ESTA PASANDO, lejos de ser un sueño.
Gracias gente!!
by Enric (eternum1962)
Esparanza y ganas de cambiar las cosas.
http://www.piratamundo.com/z/LoQueInventastes.html
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